Las nuevas argucias

Al PSOE parece no llegarle el riego todavía. El pasado fin de semana el monolito cristalino de la transparencia había desaparecido. La intención de aquél metacrilato no se le escapaba a nadie, un acto de transparencia visual: cristalinos, cercanos, como el metacrilato. En su lugar habían colocado tres estrados para tres oradores, de lo más sencillo. Los militantes de partido a la espalda habían sido remplazados por biombos de madera, con las siglas del partido pintadas en un rojo cada vez más apagado, que ha pasado con el tiempo de sangre a cereza, y de cereza a tempranillo. Una linea grisácea y ondulada recorría los biombos articulados intentado crear una sensación de continuidad.

Y ahora…¿Qué quieren aparentar? Muchos tipos de organizaciones, no sólo partidos políticos, andan obsesionados por lo que llaman «comunicar» o «mejor comunicar», en definitiva perdiendo el tiempo en lo que lamentablemente se ha convertido en el grueso de sus preocupaciones, espoleados por think tanks en dedicación exclusiva. Lo tienen todo muy estudiado, y están convencidos de que vivimos en un mundo en donde la apariencia, la imagen, es el fundamento.

Lo explica con tino Aurelio Arteta en su libro «Tantos tontos tópicos»: «Seguramente nunca ha habido una sociedad histórica que haya disfrutado tanto con el disimulo o la mentira como la nuestra. Ya no es verdad que las apariencias engañan, sino que se trata deliberadamente de convertir en verdad las mas burdas apariencias. Se ha decretado que sólo vale lo que se representa y que uno vale tanto cuanto es capaz de representar. Hace tiempo ya que los teóricos decidieron que vivimos en la <sociedad del espectáculo>.»

No puedo dejar de acordarme del señor Obama. Pocas campañas consiguieron crear la imagen de un salvador desde el más pírrico programa, la verborrea más inocua, y el lema más vacuo «yes we jar». Lo poco que tenía de concreto el programa del señor Obama, el cierre definitivo de Guantánamo, no fue capaz de llevarlo a cabo. Pero un expoliado trabajador de mi curro, al día siguiente de ser elegido el señor Obama, entró por la puerta diciendo:»el mundo está a punto de cambiar». No había escuchado ningún discurso, pero ni falta que laehacía. La representación había dado sus frutos. Y esa es la imagen que buscan, la que algunos grupos intentan trasladar a sus organizaciones.

«¿Qué es lo que nuestra cultura censura como nefasto? Nada más que la apariencia indebida. Lo inadmisible no es que algo funcione mal, sino que así lo haya parecido a muchos, que el fallo haya sido descubierto. Lo que debe importar no es el escándalo de este o aquel partido, institución o empresa, sino que su difusión acarree el temible deterioro de su imagen».

En una asamblea política de distrito, a la que acudí hace unos meses, se entabló una discusión acerca de si debíamos o no crear un grupo para limpiar de grafittis las fachadas del barrio. A algunos les pareció muy correcto, a otros no nos gustó la idea. La discusión comenzó tratando sobre si debíamos, por tratarse de un partido político, acarrear una acción quizá más adecuada para otro tipo de organización social; más tarde sobre si el grafitti era un arte o no, y por último llegó a hablarse sobre si la mencionada acción sería positiva para la imagen del partido. Y ésto último fue lo verdaderamente considerado con seriedad por algunos de los compañeros. Eran los mismos que también criticaban decisiones de la asamblea nacional porque no le hacía ningún bien a la imagen del partido. Obiaban si la citada decisión era la adecuada, la más práctica, o la éticamente irrenunciable. Eso era secundario. No era fácil hacerles comprender que sus posturas les dejaban  fuera del ideario del partido.

«¿A qué se llama cambiar algo? No a transformar la realidad- ¡como si hubiera otra posible!-, sino tan sólo a cambiar su imagen. No es cuestión de tocar lo que las cosas son, sino el modo como las percibimos, la idea que nos hacemos de ellas. Son los aparatos de propaganda los que deben hacerlo mejor.»

2 opiniones en “Las nuevas argucias”

  1. La comunicacíon no son «zarandajas», no se puede generalizar de esa manera aunque entiendo bien por dónde vas. La comunicación (que no solo es un atril y un colorín) es fundamental para un partido. Por cierto, ¿sabías que la directora de comunicación de UPyD es una señora que viene de currar en multinacionales como CBS, Paramount-Universal, Disney y Sony?

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