la noche de los sueños

Al final de la primera parte de los partidos de fútbol comenzó la Gala de los Goya. Nadie es capaz de aplaudir honestamente, no digo tan siquiera con pasión. Sigo escuchando aplausos lánguidos, vagos, del piloto automático de Aterriza como Puedas, de «ojalá te desnuques bajando»; de «quién me mandaría a mí», y  de «menuda pinta de mierda que llevo».

Montar un espectáculo de origen americano crea muchos problemas porque aún pasado el tiempo seguimos siendo españoles. Replicar a lo Blade Runner un espectáculo ajeno,  y hacerlo emocionante o siquiera divertido es un milagro.

Cierto que cuando el ministro de turno es del PP, la cosa cambia. Mucha gente se estruja para afilarse la crítica a la educación, la guerra o la sanidad. Con toda razón nos quejamos, pero me apuesto un dolar a que en este año no habrá producción cinematográfica que hable de la crisis, la sanidad o la educación, como no hablan Grupo 7, Blancanives ni Lo Imposible. ¿A que al director de Tadeo Jones nadie le pide reivindicaciones? Pues lo mismo al resto. Pero si sigue gobernando el PP, «pegatinarán».

Entretenida como un «deluxe». Declaraciones salidas de tono, emotividad refrenada hasta la indiferencia, y una pesadilla: Unos premiados bajaron hasta la mitad de las escaleras después de haber escuchado sus nombres- tras haberlos leído Adriana Ugarte- para después fosilizarse como un mosquito en ámbar tras escuchar: «Ups, lo siento, los premiados no son ustedes, son otros, vuelvan a su asiento por favor».¡Hostias!

Me gustó Javier Barden porque llegó al estrado con la conciencia de haber producido un documental premiado sobre el problema Saharaui. Y tenía toda la legitimidad, que se notaba, para poner a parir a las autoridades, por seguir dilatando la solución de un conflicto que dejamos en su momento cobardes, a medias.

Y me gustaron los cubanos a los que dieron el Goya a la película de habla hispana, que me emocionaron más que nadie. Ellos hicieron saber a todos el valor que puede llegar a tener esa estatuilla cuando vienes de un país dictatorial, y como decía uno de ellos, «de un sitio donde no hay de nada, hacemos de todo».

Al final, una gala entretenida no por lo inteligente, trabajada, original y rítmica, sino por lo hispánica: Rumores, tensión, corrillos, quedadas en blanco, «me quedo sin habla» «¿Y ahora cómo salgo yo de esta mierda?». Como tu empresa y la mía.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

REVOULOIR

El blog de Juan José Aparicio

Tejiendo el mundo

Tantas cosas por contar y tan solo una vida para hacerlo

A %d blogueros les gusta esto: