la monja pintora

Robo en el monasterio cisterciense de Santa Lucia, Zaragoza. Monasterio de clausura, cerrado a cal y canto…¿tenían algún compinche dentro? No puede ser cierto. ¿Cómo sabían entonces de la existencia del dinero? Las monjas sólo disponen de un pequeño receptáculo desde el que entregan al cliente sus trabajos artesanales: ya sean pezoncitos de Santa Teresa o polvorones. Es el único momento en el que se nos desvelan físicas y lánguidamente visibles a través de la celosía.

Según desvela el periódico El Mundo, las monjas de este convento se dedicaban a la “encuadernación manual, la restauración de pergaminos, libros y documentos, así como a la pintura”. Entre sus muros vive la monja Isabel Guerra, pintora reconocida a la que llaman “la monja pintora” y que se cotiza en el mercado del arte a unos 48.000 euros el fresco. Sumando pinturas y encuadernaciones, se entiende muy bien entonces que las monjas guardaran incorruptos 1,5 millones de euros en billetes de 500 metidos en bolsas de plástico: la cantidad que denuncian les ha sido sustraída del monasterio.

¿Cómo justifican las monjas la propiedad de tan sustanciosa cantidad de dinero? Pues “las religiosas explicaron a la Policía que era fruto de muchos años de ahorro”. Y me pregunto…¿todo lo que ha ganado Isabel Guerra pintando y sus hermanas encuadernando, lo han ido metiendo en bolsas de plástico? Y me perdonen por la comparación, pero salta a la imaginación de cualquiera…¿como Cachuli? Y si la primera pregunta tiene una respuesta afirmativa surge de nuevo otra pregunta: ¿Y dónde está la parte que como ciudadanas, aún enclaustradas, debería llevarse hacienda?

La investigación policial ha tomado dos rumbos. Por una parte, averiguar quién cometió el robo, y por otra, saber cómo consiguió una congregación de monjas acumular tanta cantidad de dinero en efectivo.

Si debido a su votos, las hermanas cistercienses no pueden acercarse a una sucursal bancaria a ingresar sus dividendos, exhorto a la junta eclesiástica a que permita la colocación de un cajero automático por cada cuarenta celdas, y así disipen dudas a cerca de las cuentas de sus congregaciones, que ni todos los claustros tienen el mismo tipo de barrotes, ni todas las celdas un crucifijo.

Lo que ocurra a partir de ahora se comentará, pero de forma atribulada y en sordina. Con la Iglésia hemos topado.

6 opiniones en “la monja pintora”

  1. Un suponer, un político o empresario le encarga un cuadro a la monja pintora. La monja pintora cobra 50.000 euros en efectivo que guarda en su ya famosa bolsa del CONSUM. ¿Alguien va a pagar 50.000 euros en efectivo a no ser que lo que pretenda sea lavar dinero negro? ¿Hay recibos o facturas de esas ventas? Recordemos que esta hermana pintora es hiperalista. Se la ve muy adherida a la realidad del país, no cabe duda.

  2. Totalmente de acuerdo, pero no olvides la venta ilegal de materiales en restauración. ¿Sabías que en Suiza, si aparece una mercancía artística/arqueológica… robada hace cinco o más años y no se sabe quién ha sido, se puede comprar/vender?

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